miércoles, 13 de marzo de 2013

Prólogo

Desde el inicio del los tiempos los dragones reinaban como dioses del mundo, protegiéndolo y dándoles cobijo a todas las razas. Pero las diferencias entre cada raza provocó una separación de las mismas, cada una se quedó en una zona del mundo, descubriendo y desarrollando sus habilidades.



Las múltiples razas de felinos y cánidos sobresalían del resto por fuerza y habilidad, mas los tigres ansiaban poder y soberanía, lo que les llevó a la declarar una guerra sin cuartel contra el resto de razas. Su número era mayor que el de cualquier raza, sus semejantes felinos acabaron convirtiéndose en esclavos, panteras, leones, leopardos… todos se volvieron soldados para los tigres en su afán de conquista; asesinaban a sangre fría a todo ser que no fuera de los suyos dejando un número ínfimo de gente en el mundo, la guerra duró años, mas una raza se opuso contra los tigres, los lobos expertos en el arte de la nigromancia.

Sus habilidades eran tales que los tigres retrocedieron a la hora de tomar su territorio, el Bosque de las Almas; pero llegado el momento un lobo con los mismos propósitos que los tigres traicionó a su propia raza, abriéndoles un camino a los tigres por donde poder empezar a dominar el Bosque de las Almas. Los tigres se infiltraron en el bosque quemando y arrasando con todos los árboles y seres vivos de la zona, los lobos casi habían perdido la batalla, mas cuando todo parecía perdido un lobo decidió ir al altar de los dioses dragones en el Árbol Seki.

El pobre lobo negro les pidió ayuda a los dioses, los cuales ante la fatídica situación decidieron que para terminar esta guerra los tigres debían desaparecer del mapa, ya que si seguían con vida su codicia les llevaría de nuevo a otra guerra. Cada dragón le otorgó una porción de su poder al joven lobo negro, inundado por esa fuerza tan abrumadora su cuerpo empezó a cambiar, el lobo negro acabó transformándose en el séptimo dios dragón.

Los tigres tenían rodeado el árbol, empezaban a avanzar hacia su interior, más el joven dragón apareció en la puerta del altar, todos asombrados por la aparición del dragón no sabían cómo reaccionar. El joven dragón deslizó bruscamente el brazo de izquierda a derecha, levantando una cantidad sobrecogedora de viento barriendo del mapa a más de la mitad del ejército invasor. Los que quedaron con vida decidieron huir como ratas, el dragón fue aniquilando a cada uno de los tigres que encontraba a su paso, dejando con vida al resto de felinos ya que sabía que solo les seguían por miedo a la muerte.

Los tigres fueron exterminados del mapa, el mundo estaba hecho un completo desastre por la guerra, era momento de empezar desde cero y reconstruir los pueblos, las ciudades y la población. El joven dragón sabía que la tierra estaba muerta y que necesitaba una nueva vida, los pocos que quedaron vivos después de la guerra seguían incondicionalmente al dragón el cual les encomendó la tarea de revivir sus razas ayudándose entre ellas no como hicieron hasta ahora, el dragón designó a 6 jóvenes con el potencial necesario para ayudarle.

Al día siguiente, los 7 dioses levantaron una gran extensión de tierra al cielo donde coexistirían las razas posteriormente, los 6 primeros dragones usaron todo su poder para darle nueva forma a la tierra renovándola y el joven dragón para mantener esta nueva tierra sagrada decidió degenerar su forma hasta el estado de huevo, convirtiéndose en el núcleo del planeta y convirtiendo el lugar en un gran remanso de paz.

El agua fluía, el viento soplaba, la tierra volvió a ser yerma y tranquila; todo gracias a los 7 dioses dragones, pero ahora quedaba un pequeño problema por solucionar, el séptimo dragón ahora un huevo le pidió a los 6 jóvenes elegidos para que guardaran los 6 cristales que albergaban los poderes que le concedieron los dioses, si esas piedras tomaban contacto con la piedra que cubría el huevo, el séptimo dios reviviría y ya no podría mantener en el cielo la tierra que levantó junto a los otros dioses.

Los 6 elegidos se convirtieron en los denominados por la historia como “Guardianes”, ellos decidieron separarse a lo largo y ancho del nuevo mundo, escondiendo y protegiendo los cristales de cualquier otro ser malvado que decidiera traer de nuevo el desastre al mundo. Ahora la leyenda de los dioses y los guardianes perdura en el nuevo mundo, tanto los cristales como el título de “Guardián” han ido pasando de generación en generación, los cristales siguen ocultos, los supervivientes de la guerra siguieron los designios del séptimo dios y trajeron de vuelta sus razas. Los “Guardianes” deben escoger pronto a sus sucesores, pronto la reunión en el gran Árbol Seki dará comienzo, y los guardianes no son los únicos que saben que esta reunión se llevará a cabo…

Una nueva historia comienza a partir de aquí, la historia de dos hermanos que buscarán la verdad de esta historia, la historia de “El Último Dragón Guardián”.